El último desfile del Carnaval lleva nombre, contratos y 76 millones
El Carnaval de Mérida tuvo comparsas, conciertos, desfiles y artistas de millones de pesos, pero ahora comienza el último desfile y probablemente el menos popular entre quienes tuvieron algo que ver con la organización. Es el desfile de los contratos, los proveedores, las facturas y las órdenes de pago.
En primera fila aparece Lourdes Gabriela Chan Pérez, actual jefa de Adquisiciones y Contratos del Comité del Carnaval de Mérida. Desde 2008 ha ocupado posiciones como coordinadora de comparsas, coordinadora de eventos, jefa administrativa y jefa de contratos, además de haber sido encargada del Despacho del Instituto Promotor de Ferias en 2022.
La trayectoria vuelve relevante su área justo cuando se pregunta cómo se movieron los recursos de esta edición del Carnaval. El Cabildo autorizó 51 millones de pesos, pero después se conoció que el Ayuntamiento erogó alrededor de 25 millones adicionales mediante la Dirección de Identidad y Cultura para contratar cinco espectáculos.
El regidor de Morena Adrián Gorocica Rojas expuso públicamente que las contrataciones fueron realizadas por adjudicación directa y señaló montos de 4 millones 299 mil pesos para María León y Yahir, 2 millones 744 mil para Yuri, 6 millones 739 mil 600 para Piso 21, 6 millones 313 mil para Grupo Cañaveral y 4 millones 303 mil para Calibre 50.
Entre el presupuesto aprobado y los contratos adicionales, la discusión pública coloca la bolsa cerca de los 76 millones de pesos. Y ahí aparece la pregunta que ahora quiere responder el Yuyo, qué papel tuvo Adquisiciones y Contratos y cuáles fueron los procedimientos administrativos utilizados.
No hay que confundir una pregunta con una acusación. El cargo de Lourdes Chan Pérez no acredita por sí mismo una irregularidad. Pero tampoco convierte al área en invisible cuando precisamente se están revisando adquisiciones y contratos.
A esto se suman las versiones políticas que sostienen que Chan Pérez respondería a Valery Amador, exjefa de despacho de Renán Barrera Concha, y que esta estructura habría sido heredada de Abril Ferreyro. También están las versiones sobre gastos en restaurantes de España y Miami y las supuestas excursiones de pesca en Alaska.
Todo eso necesita pruebas. No basta con decirlo en los pasillos, porque los pasillos no emiten facturas y mucho menos transfieren dinero.
Si los señalamientos son falsos, que los documentos los desmientan. Si tienen fundamento, que los documentos lo demuestren. Esa sería la manera más rápida de acabar con la especulación.
Porque una vez que termina el Carnaval, los disfraces se guardan, los escenarios se desmontan y las luces se apagan. Lo que queda son los contratos y los millones, y esos no deberían necesitar maquillaje.
